Homenaje de un Colega a  Rubens Costa Romanelli !!! :O)

Homenaje.

"INNOCENS MÁNIBUS ET MUNDUS CORDE".
Por Olinto Carlos da Fonseca.

 

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No creo en lo que dice Terencio: que aquellos a quienes los Dioses aman mueren en el vigor de los años. "Quem di díligunt adulescens móritur". ¿ Por qué "ius" o por qué "fas"  habríamos de sacar la vida a los que amamos ?
Y ¿ no son los Dioses creados a nuestra semejanza ?

No creo en el poeta.  Pero siento que la Suerte - Moira, Fatum, Parcae, Destino o lo que sea - fue injusta con nuestro compañero, respecto a quien no repetiré los superlativos de Platón, en Fedón, hacia Sócrates, su maestro: fue el mejor, el más sabio, el más justo de los Hombres -"áristos, phronimótatos,dikaiótatos"- sino que diré aquello del salmo de David, más acorde  con su modestia: Él tenía el corazón puro y las manos inocentes.
"Ínnocens mánibus et mundus corde".

Explico para los que menos se acuerdan: los calificativos latinos "mundus" e "ínnocens" expresan, el primero, el ser limpio de cuerpo y de alma; el segundo, el que no practicó el mal contra el semejante. En el caso de él, no era esa pureza ejercida o esa "innocéntia" conquistada, sino innata,
inmanente a su naturaleza, inherente a su corazón, como los colores son inherentes a la Luz del Sol y el perfume a las corolas de los lirios.
"Ínnocens mánibus et mundus corde".
 
Doy mi opinión sobre su persona y soy libre de hacerlo. No fui su amigo en el sentido vulgar de amistad, y tampoco nunca lo privé de la convivencia familiar, siempre arisco y tímido de los hombres, ¡ ay de mí !. Nuestra relación desde los tiempos del Instituto de Educación prácticamente se limitaba al saludo diario del colega, al que él correspondía, siempre amable y cortés, con una sonrisa en la que difícilmente se conseguía separar la ternura del adulto y la pureza de un niño.

Menciono de paso que el profesor, el filósofo y el lingüista, comenzó tarde sus estudios de Humanidades, pero se transformó después en "primus inter pares" en nuestra Facultad. Y a pesar de las divergencias ideológicas, él fue admirable, tanto en lo que respecta a su pensamiento como en cuanto a lo que escribió. Sus publicaciones sobre Ciencia, Cosmología, Cosmogonía, Filosofía, Lingüística, son fiel testimonio de lo que digo.

Pero la cultura omnímoda del profesor y del intelectual, conquistada a duras penas por el trabajo incansable, se eclipsa en cierto modo delante del valor  humano de una personalidad sin igual, de porte moral de maestro y de sabio, en el que las virtudes del corazón: bondad, pureza, humildad, equilibrio, generosidad, sentido de justicia, de honra y de cumplimiento del deber, se reflejan en sus actos de la vida cotidiana, formando una estructura íntima, un conjunto cohesionado, de una armónica unidad interior de fuerzas en equilibrio, porque tiene como base, como fundamento, la suprema fuerza del Amor, "Logos" para el griego, "Atma" para el hindú, "Cháritas" para el cristiano, principio, misterio, y fin de las cosas físicas y metafísicas, Ley y sentido esencial de la Vida, que sublima las fuerzas de la psiquis humana en el sentido de visión, por el Espíritu, intuitiva, universal y superconsciente de nuestra Verdad Moral, de nuestra Verdad Metafísica, de nuestra Verdad Esencial, único y posible camino para  la conquista de la unidad y del orden interior; orden que genera en nosotros la fuerza de esta alegría íntima, profunda y permanente, sólo ella es capaz de conciliar el dolor de los hombres y del mundo y la belleza de vivir.

Fue la Verdad y el Amor el centro de su Filosofía Moral y el móvil  de su vida.
Eso se refleja a cada paso en su libro "El Primado del Espíritu". Y se refleja sobre todo en el sincero afecto con que trataba a las personas, proporcionándoles, con su simple presencia, la paz y la alegría.
En un mundo de asperezas y desencuentros, que se baten en el combate, él era la presencia del amor, disipando, en el milagro de una palabra de comprensión humana, el velo del egoísmo y el apego a las míseras glorias de este mundo. Era el ángel de la paz, como lo llamó un colega. Ángel de la paz y de la ternura, "ev-charis-tía", bello amor, en la traducción del etimo.
Más que honra de la Escuela, era la alegría de los colegas. "Decus scholae, páribus laetítia". 
Fue un meteoro de peregrina luz y rara belleza humana, que pasó por entre los hombres, en efímera trayectoria, que duró poco más de lo que duran las rosas de Malherbe.
"Pertránsiit diligendo". Pasó por el mundo amando. Puro de corazón, y de manos inocentes.

Le plasmó también la fuerza del amor al alma del estoico. Haciéndome recordar una difícil etapa de su vida, lejana ya en el tiempo, etapa marcada por el dolor de los desvíos del mundo y de la indiferencia  de los que amaba. Nunca una expresión de amargura. Siempre la palabra afectuosa de perdón, el arma-fuerza del amor, que mitiga y desvanece al pena de la ingratitud de los desemejantes. De esa época posiblemente sean los pasajes de la obra citada, que dicen:
"Bendita la lágrima de los que jamás conocieron un afecto de madre y nunca probaron un cariño de esposa".
"No hay mayor heroísmo que saber soportar el peso de la derrota".
"Ama siempre hasta a los que te odien".

Ahora que se fue, es forzoso reconocer que partió con él un poco de nosotros mismos.
"Tótiens mórimur quótiens amicum pérdimus". Si morir es silencio interior, entonces eso es verdad. Para nosotros, sus colegas aquí de la FALE, está ahora este silencio, que es el vacío de su presencia. Esa nos faltará como el pan a nuestra mesa o el gesto perdido de un compañero de la infancia. Y, al pasar delante de la sala de trabajos que era la suya, nos ocurre en una paradoja, la alegre frase de Marta a María: "Magister adest!" - el Maestro está allí! - que parafraseamos mentalmente, cada vez y con que pesar: "Magister abest" - el profesor no está. Se ausentó. Se ausentó respetable para el gran viaje encantado. Las personas no mueren, apenas quedan encantadas, dice Guimarães Rosa. Y, en nuestro Cristianismo Lírico, nosotros lo seguimos en los revuelos luminosos más allá de las constelaciones de la Vía Láctea, en donde tal vez encuentre el pórtico esplendoroso del Paraíso.
Él tampoco precisará pedir permiso para entrar.
Porque fue bueno y " ¿ siempre de buen humor ? " No. Porque los propios serafines, en un revuelo de Luz, vendrán a recibirlo para indicarle el lugar entre los ángeles, sus semejantes.
"Fecisti eum paulo minorem ab ángelis".  Tu lo colocaste luego, abajo de los ángeles, dice el salmista.

Resta la palabra final. Adiós, Profesor Romanelli, colega, amigo y, más que todo, hermano. Bien se que, desde la estrella en la que habitas, sublime y humilde, sonríes con los encomios contrahechos que te voy componiendo, que mal contienen la pena del corazón. ¿ Qué hacer ? Era preciso que uno de los tuyos viniese a decirte adiós.
Resultó esta página en que las expresiones del afecto vinieron a tropezarse a cada paso, con las citas clásicas, también ellas en tu homenaje. Tus alumnos olvidaron las lecciones de Latín. Pero nosotros recordamos siempre las lecciones de sabiduría y de amor fraterno que nos diste con el ejemplo prácticamente de cada instante de tu vida. Por eso creció siempre en nosotros, por tí, admiración, y respeto, Gran-Señor, príncipe, que te iluminabas en el momento cariñoso del encuentro con el otro, como en el esplendor de una alborada divina ! Si todavía nos fuera lícito, hacer nuestros los versos del poema de Virgilio, en los que el pastor de Lacio eternizó su reconocimiento por aquel a quien debía su mayor bien, la libertad:
"Ante leues ergo pascentur in áethere cerui...quam nostro illius labatur péctore uultus".
Es más fácil que los ciervos veloces vengan a pastar en el firmamento y los mares a depositar en la playa los peces enjutos. Es más fácil que, exiliados, perdidos de sus tierras, el Parta venga a beber el agua del Árare y el Germano la del Tigre - que de nuestro corazón se apague tu recuerdo. Tu recuerdo, que te hará por siempre presente en esa ausencia que apenas inicia su eternidad.


Extraído de: "ENSAYOS DE LITERATURA Y FILOLOGÍA". Volumen 2.
Publicaciones del Departamento de Letras Clásicas de la Facultad de Letras de la Universidad Federal de Minas Gerais.
(En este volumen 2 no se presenta al Profesor Rubens Costa Romanelli, como víctima del accidente fatal al cerrarse el año lectivo de 1978. El Departamento de Letras Clásicas quiere prestarle especial homenaje, dedicándole este trabajo. Maestro fue de todos los profesores del Departamento. Maestro de derecho, porque a todos tuvo registrados en su diario de clase, en épocas diversas, y maestro de hecho, porque sobre todos influía y a todos orientaba en el campo de su vasto saber. Los homenajes del Departamento se extienden a su esposa, Otaíza Romanelli, ilustre profesora de esta Universidad, y a su hijita Elisa Romanelli, las que lo acompañaron en el mismo accidente.
Como portavoz del Departamento, el Profesor Olinto Carlos da Fonseca presenta "Innocens manibus et mundus corde",  como respetuoso homenaje de fraterna amistad y de recuerdo de sus colegas y discípulos.
JOHNNY JOSÉ MAFRA - Jefe del Departamento de Letras Clásicas.)



ACLARACIONES DE TRADUCCIÓN:

- Sólo aclarar que "Parta" y "Germano" son pueblos, y "Árare" y "Tigre" son ríos.
Además y lo importante para entender el sentido de éstas palabras en el escrito, es que los pueblos Parta y Germano están sumamente distantes de los ríos Árare y Tigre.


 

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